Tag Archives: Narració

La Playa

Estàndard

Vengo de una tierra reseca y agrietada donde solo crecen matojos y espinos, donde el agua navega a quinientos metros bajo tierra y su consumo se realiza con un cuentagotas.  Llegue a esta ciudad,  hace muchos años, para poder ganarme la vida  y  dejar de sentirme como una esclava en una fábrica de conservas. También aquí tuve que luchar para abrirme camino, pero logre con los años tener mi propio negocio, formar una familia i ver crecer a mi nieta.

Este año he cumplido 60 años y mi hija quiso celebrarlo regalándome un viaje. Era una sorpresa. Yo no podía saber el lugar donde íbamos. Así que un buen día se presenta ella su marido y mi nieta y me dicen que prepare la maleta que nos vamos.  El viaje lo hicimos en su coche –creo que se llama “un todoterreno”-  amplio y cómodo. Yo iba detrás con mi nieta que viajaba en su silleta adaptada. Fue una delicia de viaje- Cantando, explicando cuentos, dando alguna cabezada. Y finalmente llegamos.

No me dijeron nada, ni el sitio donde estábamos ni a donde íbamos a ir andando porque no podíamos llegar con el coche. Delante solo se veía una gran extensión de terreno cubierta de un manto frondoso de verde hierba con el cielo al fondo, como un gran decorado. Mi yerno se quedo con la pequeña  y mi hija cogiéndome del brazo me llevo hasta el borde del precipicio. A medida que nos acercábamos fui descubriendo el mar que lamia los acantilados y acariciaba la playa que se hallaba a nuestros pies.  Nunca había visto el mar y nunca había pisado una playa. Sin poder contenerme, llore de emoción ante tanta grandeza.

Bajamos por unas escaleras muy rudimentarias de madera por la ladera del acantilado. A medida que íbamos bajando fui descubriendo un paisaje maravilloso, que nunca imagine que pudiera existir. Le erosión del viento y del agua había tallado la piedra dándole unas formas singulares, abriendo grutas y caminos de piedra en sus laderas. Finalmente llegamos a pie de playa. Mi hija me hizo quitar los zapatos para que pisara la arena y así nos acercamos hacia donde rompían  las olas.

Mis ojos seguían desprendiendo lágrimas delante de aquel espectáculo que me ofrecía la naturaleza. Espectáculo que yo había conocido solamente a través de las palabras de los poetas  ó vislumbrado a través de las  imágenes enlatadas ó  retazos de pinturas. Y ahora estaba delante de mi. Aquella inmensidad hizo que me sintiera ebria. Sentí miedo  y sin embargo no podía apartar la mirada delante de tanta belleza en libertad. Y mis pies lentamente empezaron a adentrarse en la blanca espuma que bañaba la arena.

 

Rosa C.L

Sept 2017

Anuncis

El injerto

Estàndard

Su calva dejo de emitir aquel brillo tan deslumbrante. Una fina capa de rizos castaños ocupo su lugar. Lo primero que hizo después de salir de la clínica, fue comprar todo un arsenal de peines, cepillos, fijador, espuma, champú, mascarilla, acondicionador, crema suavizante. Todo aquello le venía un poco grande. La dependienta que estaba muy versada en el tema  no tuvo ningún inconveniente en perder casi una hora de reloj con aquel nuevo cliente. Aquel mes se llevaría una buena comisión.

Solo había transcurrido una semana cuando empezó a notar aquellas pequeñas molestias. Siempre era por la noche. Supuso que el calor de la cama le producía aquellos picores, aquella desazón. Pero fue en aumento. Ya no podía dormir, no conciliaba el sueño. Se lavaba la cabeza a medianoche con agua fría a fin de apagar los ardores. En la clínica le dijeron que era normal. Las raíces de los implantes necesitaban un tiempo de adaptación.

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La noia que abraçava als arbres

Estàndard

abraçar un arbre

Des que era una menuda amb trenes i boca desdentada no havia tornat a estiuejar al poble. Tot i el temps transcorregut, recordava amb nitidesa la casa pairal del avis. La petita entrada donava pas a la cuina menjador i, a mà dreta, una petita porta portava a les escales cap a les habitacions i, una mica més amunt, a les golfes. Encara podia visualitzar amb alegria el record de molts moments inoblidables.

Cada vespre, asseguda al costat de la llar de foc que presidia la cuina menjador, esperava que sortís un petit ratolí de darrere les grans pedres de la xemeneia. El primer dia que el va veure es va espantar molt, però en veure la mare agafar l’escombra va posar-se a plorar amb tant de sentiment que finalment la mare va deixar l’escombra i va agafar unes engrunes de pa i uns bocins de formatge i els va deixar al costat de la llar de foc perquè el ratolí tornés a sortir a buscar el gran tiberi. I aquesta “trobada” va tenir lloc un estiu i un altre estiu, fins que un any el ratolí ja no va sortir, per molt formatge i moltes engrunes de pa que van deixar al costat de la xemeneia.

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TORNEMI QUE NO HA PASSAT RES! ó llegenda de Sant Jordi des de un altre punt de vista.

Estàndard

dracFa tot just un mes que ha esclatat la primavera i els colors de la natura fan mal als ulls. En Gustau obre molt a poc a poc les seves dobles parpelles. Primer una i després l’altra. El sol esclata dins la seva enorme nineta i fa que una llàgrima de color groc li llisqui per la galta i l’obliga a parpellejar diverses vegades fins a acostumar-se a la claror. La dona i el menut encara dormen. El seu llaç està a la part més fonda, on no arriba la claror. En Gustau s’encamina molt lentament per l’interior de la cova i es deixa caure al seu costat. Encara no els vol despertar.

Tot just ha passat un any des de l’últim cop que va sortir a fer la seva representació. Cada any el mateix. Comença a estar-ne una mica fart. Esbufega pel nas i deixa anar una petita columna de fum. Cada any per aquestes dates arriba un emissari de la Casa Gran acompanyat d’un petit seguici,  format per una brigada de la Guàrdia Urbana, amb el vestit de gala i  muntada en els seus cavalls de color blanc immaculat. Llegeixen el guió -que ja se sap de memòria- i tornen a marxar esperant que sàpiga fer el seu paper.

Ha d’anar fins a Sant Cugat i cremar alguna urbanització o torre adossada. Després ha de volar per sobre de la ciutat vorejant la costa per tal que un gran nombre de persones el puguin veure i, tremoloses, truquin al 010 per informar que un gran drac està sobrevolant la ciutat. Aleshores es posa en marxa tot un dispositiu de xerinola ciutadana.

Els més joves a les escoles i esplais comencen a muntar paredetes a totes les cantonades de la ciutat amb roses comprades al Mercat de la Flor de la Vilassar de Mar -són més barates que si les compren a Mercabarna-. Els llibreters de vell i de nou, les editorials, petites i grans, les entitats culturals, els partits polítics, els sindicats, els anarquistes, els llibertaris, las feministes, els ecologistes… – disculpeu si m’he oblidat d’algú- tots plegats omplen els carrers de taules i tauletes plenes de llibres per vendre.

I ara segurament et preguntaràs que hi tinc a veure jo, un pobre drac màgic, en tot aquest enrenou. Doncs la veritat és que jo tampoc ho sé amb gaire seguretat, però sembla que tot forma part, segons diuen, de la cultura i de la tradició.

 

Rosa C.L.

Abril 2016

Las Tres Reinas Magas de Gloria Fuertes

Estàndard

las-tres-reinas-magas-gloria-fuertes-teatro-figaroGloria Fuertes nació en Madrid a los dos días de edad, pues fue muy laborioso el parto de mi madre que si se descuida muere por vivirme. A los tres años ya sabía leer y a los seis ya sabía mis labores.

Yo era buena y delgada, alta y algo enferma. A los nueve años me pilló un carro y a los catorce me pilló la guerra. A los quince se murio mi madre, se fue cuando más falta me hacía.

Aprendi a regatear en las tiendas y a ir a los pueblos por zanahorias. Por entonces empecé con los amores, -no digo nombres-, gracias a eso, pude sobrellevar mi juventud de barrio.

Quise ir a la guerra, para pararla, pero me detuvieron a mitad de camino. Luego me salió una oficina, donde trabajo como si fuera tonta, -pero Dios y el botones saben que no lo soy-

Escribo por las noches y voy al campo mucho. Todos los mios han muerto hace años y estoy más sola que yo misma. He publicado versos en todos los calendarios, escribo en un periódico de niños y quiero comprarme a plazos una flor natural como las que le dan a Pemán algunas veces.

Sinopsis

Las tres Reinas Magas; Melchora, Gaspara y Baltasara, emprenden, el camino hacia Belén para llevarle al niño sus presentes y rogarle que las ayude a repartir los regalos para todos los niños del Mundo. Son simpáticas, valientes y divertidas, son muy diferentes entre sí pero grandes amigas y compañeras de viaje. Y se han visto obligadas a sustituir a sus maridos, Gaspar, Melchor y Baltasar, pues ellos están en la Guerra y ellas solo desean la PAZ.

Comen, beben, discuten, bailan, cantan, recitan versos y finalmente siguiendo a la estrella tras sus aventuras llegan al niño.

 

GASPARA

Comportaos muchachas,

y preparad las gachas

No estaría nada bien

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Conte de Nadal

Estàndard

pastorManalic va buscar aixopluc amb el seu petit ramat d’ovelles a la Cova de Sal fins que amaines la pluja. Encara no s’havia deixat caure sobre un roc per descansar que va tenir una visita inesperada. Una parella de la guardia civil li va ordenar que sortis sense oferir resistencia. Aquell vespre es tenia que representar el pesebre vivent i la cova era el principal escenari.
El pobre pastor era lluny de casa i es va quedar assegut sota una inmensa figuera, xop i envoltat per el petit ramat. Des de on era tenia una visió magnfica del preparatius de l’acte que anava a tenir lloc en la Cova de Sal.
Van pujar un asse i un bou, i un carro carregat de palla que van escampar sobre el terre de la cova i també va arribar la gen del poble que escenificaria l’arribada del Mesies. Tot era a punt. Començaven a arribar els vilatans amb teies per il.luminar la pujada fins la Cova de Sal i llavors va tenir lloc un fet extraordinari.
De sobte una inmensa claror va il.luminar l’esplanada de la Cova i van apareixer multitud de llums de colors amb diferents formes geometriques que es desplaçaven a gran velocitat per entre mig dels esparreguts vilatans, la parella de la guardia civil i el pobre Manalic amb el seu petit ramat d’ovelles, i una veu com un tro va retumbar enmig d’aquell desgavell… i en Manalic es va despertar dins la cova amb els lladruc del Tort.

Rosa C.L.
2015

“Mizuki” cuento oriental

Estàndard

Cuento orientalEn la ciudad de Xinyáng vive Tomoya, un rico mercader, proveedor de las telas para los trajes de la familia imperial. Un dia Tomoya enferma y no puede realizar el viaje hasta la ciudad imperial donde reside el emperador Kong y toda la corte en el Palacio del Dragon.

Tomoya encarga a su hija Mizuki, quien siempre ha sido su mano derecha en el negocio de las telas, que realice el viaje, ya que de lo contrario perderan el favor del emperador. Mizuki debera escoger las telas mas preciosas para presentarlas primero a la emperatriz y una vez que ella halla elegido, debera realizar el mismo cometido en el Palacio de Cristal, donde residen las concubinas favoritas del emperador y las concubinas que ya han sido relegadas al olvido.

Mizuki escoge las mejores telas, entre ellas, una de seda roja como un rubi, que despide destellos dorados al contacto con el sol- Al dia siguiente Mizuki emprende el camino hacia la capital.

Una vez en el palacio y tras esperar largas horas en el gran salon, es conducida hasta las dependencias privadas de la emperatriz Hiu Ying, quien se encuentra rodeada de sus damas de compañia y de media docena de gatos siameses.

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