Tag Archives: Filosofia de la vida

Hia ha dies que es millor no sortir de casa

Estàndard

Com cada dilluns des de que falta el pare, la tieta Ana ha vingut a visitar-nos i a quedar-se un parell d’hores amb la mare perquè el Josep i jo poguem sortir una estona sense “carabina”.

Es dilluns i els treballadors del metro estan de vaga. Fa molta calor, son les quatre de la tarde. Portem tot el matí rumiant on podem anar. Tenim molt poc marge de temps. Finalment decidim baixar fins la Diagonal, agafar el TRAM i anar a la zona del Fòrum a visitar el Museu Blau. Després passejarem per el parc i de tornada anirem caminant i farem una parada per fer el “vermut” de las sis de la tarda.

Mentre baixem fins la Diagonal, fent ziga-zaga per buscar els carrers on hi ha més ombra, recordo que no tinc la T10 i que me l’he deixat a casa al canviar de bolso. El Josep nomes li queda un viatge amb la seva. Comprarem una a la parada del TRAM. Cap problema.

La màquina no admet bitllets. Nomes targeta de crèdit o monedes. Començo a suar. La meva targeta la vaig perdre fa una setmana quan em van pispar el moneder. Mai porto la targeta al moneder, però aquell dia sí que la portava. Quan vaig anar al banc per anul·lar-la també van anul·lar la del Josep. I el banc encara que no ens ha enviat les noves. Estem “indocumentats”.

El Josep busca en el seu bolso el moneder negre on porta sempre una carretada de “calderilla”. Fa molta calor. El moneder no apareix en cap de les sis butxaques amb cremallera del bolso. Encara que ell s’esforça en obrir i tancar varies vegades per mirar i assegurar-se que no hi es. Finalment recorda que l’ha deixat a casa a la butxaca de l’altre pantaló que portava. Miro en el meu moneder i no porto gens ni mica de monedes. Continua fent molta calor.

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San Cucufato: dedicado a Javier Krahe

Estàndard

Me contaba mi suegra -a pesar de ser suegra y nuera nos llevábamos muy bien-  tradiciones i costumbres de la huerta murciana. Cuentos de viejas, dirán algunos, pero a mi estas historias que se cuentas en los pueblos y que no están escritas me enamoran.

Como iba diciendo una de las historias que me contaba estaba relacionada con la superstición.  Ella era una mujer muy católica-cristiana-practicante. Iba a misa todos los domingos y si veía que no podría asistir al oficio iba un día o dos antes. Con este curriculum de vida que tenia, me asombraba siempre con sus artes de hechicera.

La que mejor recuerdo es la de San Cucufato. Cuando pierdes algún objeto de valor en tu casa, o no aparece un documento o la cartera o las llaves…,  y aunque lo remuevas todo de arriba abajo, parece que la tierra se lo ha tragado. Finalmente acabas convencida de que lo has perdido y es entonces cuando entra en acción San Cucufato.

Se coge un pañuelo por uno de sus extremos y se le hace un nudo muy fuerte y mientras vas ejecutando esta acción vas recitando el sortilegio:

San Cucufato, San Cucufato

los cojones te ato

sino me lo devuelves

no te los desato.

Te olvidas del pañuelo en cualquier rincón de la casa y al cabo de un momento el objeto deseado, aparece donde tu creías que lo habías dejado y que mil veces has mirado sin verlo. Si esto sucede tienes que volver a desatar el nudo, cosa nada fácil, ya que has apretado con todas tus fuerzas, debido al cabreo que llevas encima y debido a que encuentras bastante imbécil dicha ceremonia, que lo creas o no funciona. No se te olvide desatar el pañuelo, porque de lo contrario la próxima vez no funciona  ya que San Cucufato sigue con los cojones atados.

 

Trenes

Estàndard

ViaSiempre he creido que el tren que transporta tu gran oportunidad en la vida solo pasa una vez y si no estas en la estación a la hora y con la maleta preparada el tren se va. Tu puedes correr detras de èl durante algun tiempo, pero finalmente te detendras y lo veras alejarse y entonces comprendes que aquella oportunidad que paso delante de ti la acabas de perder. Esto se entiende mejor si expongo un ejemplo que me sucedio personalmente.

Despues de varios años de permanencer ausente del mundo laboral, decido volver y compruebo que mis conocimientos han quedado absoletos. Primer tren que pierdo en la lontananza.

Las maquinas de escribir son electricas, la taquigrafia ya no se utiliza, el sistema contable con los libros de Caja, Mayor,  Balances,  Clientes,  Proveedores, etc, etc., todos ellos con su escritura redondilla gotica para los cabezales, con una letra clara y pulida para las diferentes anotaciones y que yo conocia tan bien, se ha transformado en un Plan General Contable que funciona con claves numéricas. Y para mayor recochineo, los ordenadores acaban de irrumpir en las oficinas. Algunas amigas que han seguido activas laboralmente, me explican que aquello es muy complicado y que funcionan con unas targetas perforadas y no se que más. Si quiero incorporarme al mundo del trabajo tengo que actualizar mis conocimientos.

Actualizo mis estudios para conseguir una titulación y una formación que me permita reincorporarme al mundo laboral. Mientras las maquinas de escribir cada vez són más rapidas y complejas, los ordenadores se van actualizando de forma vertiginosa y ya estan dentro de las casas con sus pantallas de plasma verde fosforito. Segundo tren que acabo de perder. Nunca conseguire alcanzarlo porque va a más velocidad que la que yo puedo alcanzar para subir a él.

Durante mucho tiempo vivi con esta angustiosa sensacion. Ahora que ya tengo una edad considerada madura y a las puertas de lo que actualmente se denomina edad de oro, he comprendido que no es solamente un unico tren el que pasa por delante de ti para viajar en pos de tu sueño ideal. Són muchos los trenes que pasan. A dias y horas diferentes. Tambien lo puedes encontrar en otra estación diferente de la habitual. Quizas no vaya  tan lejos ni te lleve exactamente al lugar que tu creias que debias llegar, pero mientras estas viajando, aprendiendo, viviendo, conociendo personas, vivencias que con el rapido de Irun no hubieras tenido la oportunidad de conocer,. Yo cogi el tren del amor, cogi el tren de la amistad, cogi el tren que me dio la oportunidad de tener los hijos maravillosos que tengo…, cogi el tren de la vida y todavia sigo montada en èl.

Rosa C.L.

Camins

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camins 3Totes les persones al néixer tenim un camí marcat?.  Un destí inamovible?. Crec que no. Quan agafes un camí per primer cop, no saps quin es el recorregut que caldrà fer, ni el temps que trigaràs, ni si farà sol o plourà… un camí és un recorregut ple d’imprevistos. Potser les noves tecnologies ens poden ajudar una mica i podem “programar” el camí a seguir en un GPS abans de sortir de casa, però no m’estic referint a aquest tipus de camí.

Al llarg de la nostra vida són molts i molt diversos els camins que tenim que recorre. Cal prendre decisions… el de la dreta o el de l’esquerra? el que fa pujada o el que va camí avall? agafo la drecera o el camí llarg? el camí recte o el camí amb corbes? No hi ha cap camí idèntic a un altre.

Ni tan sols el camí que segueixen dues persones juntes és el mateix camí per cadascuna d’elles. Una pot caminar amb passes mes llargues que l’altre o potser li pot agradar aturar-se al mig del camí i mirar el paisatge que l’envolta, o potser pujar a un turo i contemplar el bosc, els núvols, sentir l’aire a la pell, sentir les olors de la natura…mentre que l’altre persona continua el camí perquè creu que te que arriba a un lloc concret, a una hora determinada i no te temps per aturar-se.

Molts cops el camí escollit no és el més indicat per arribar allà on ens hem marcat l’objectiu, però no cal amoïnar-se, perquè les persones quan prenem una decisió, sigui la correcta o no, estem aprenent a viure.

Los hombres sabios

Estàndard

filosofos-atenas-rafael-ovlAyer tuve esta conversación con mi marido:

Yo.- Hoy he comprado el pan en el horno nuevo que han abierto en el barrio. Es un pan muy bueno. He puesto una barra en el congelador para mañana.

El.- Mañana, cuando me levante, lo sacare y lo dejare encima de la mesa de la cocina para que se descongele y así podremos desayunar pan calentito y tierno.

Esta mañana, como siempre, se ha levantado muy temprano, ha salido a dar su paseo matutino para “quemar” el colesterol. Cuando me he levantado la barra de pan seguía en el congelador. Esta escena tan domestica y cotidiana ha hecho que me sentara en la cocina a reflexionar, mientras la barra de pan se descongelaba a temperatura ambiente.

Los hombres sabios de Grecia, los filósofos, dedicaban la mayor parte de su tiempo a pasear y filosofar. La meditación i la contemplación de la naturaleza humana, animal o inorgánica les permitía extraer sabias conclusiones y acertadas hipótesis, que más tarde se transformaban en filosofía de la vida, el cosmos, el universo, idiosincrasia del hombre con el poder…, en fin que nos legaron un magnifico patrimonio cultural porque seguramente detrás de cada hombre sabio había una mujer para sacar el pan del horno.

La literatura no la hace quien escribe sino quien la lee

Estàndard

mujeres escritorasAlgunas personas dicen de mi que soy escritora, porque escribo. Falso. Llevo un blog personal donde intento plasmar mi memoria, mis recuerdos…, pero siempre he tenido curiosidad por saber si alguien lee lo que publico, porque curiosamente nadie deja nunca ningún comentario, ni para bien ni para mal. Escribo en un blog compartido por otras mujeres donde cada una de nosotras plasma sus sentimientos y sus emociones, sus sueños, realizados o no. Quizás suena un poco extraño ya que un blog acostumbra a ser algo muy “personal” e “individual”, pero de momento llevamos funcionando más de cinco años y seguimos ilusionadas con el trabajo que estamos realizando. ¿Alguien sabe de un blog que haya durado “activo” tanto tiempo?

Y a pesar de todo lo anteriormente expuesto no me considero una “escritora”, por mucho que algunas personas quieran darme este calificativo. Porque la literatura no la hace tanto quien escribe como quien lee (esta frase, por desgracia, no es mía). Y sin embargo… escribo.

Hacia mucho tiempo que no podía escribir, mi musa se había esfumado. Hace unos dias,  visite una librería muy especial: Pebre Negre. Es una cooperativa regentada por Maite -hija de una amiga mía- y sus compañer@s-soci@s en la nueva aventura. Nos enseño el local, una vieja planta baja de la calle del Clot, en la que han invertido mucho trabajo y mucha ilusión y eso lo detectas en cuanto cruzas el umbral. No se si por las vibraciones positivas que me transmitió el lugar o quizás por una frase que Maite dijo: “yo sí que te sigo en el bloc”, y que me dejo gratamente sorprendida. Lo cierto es que esta noche me he puesto a revisar la carpeta de “Mis documentos” en el ordenador y he encontrado esta pequeña joya que quiero compartir -o no- con toda aquella persona que descubra este bloc. Hoy de nuevo mi imaginación vuelve a funcionar.

Los libros que no existen

Escribir es fácil. Basta abrir el procesador de textos, hacer como que no ves el abismo blanco que se abre ante los ojos, y lanzarse con la esperanza de que todo va a salir bien.

Pero no sale bien.

Y suprimes y cortas un párrafo y lo pegas dos páginas más adelante por si allí se salva, y suprimes… Y miras el texto de cerca y de lejos y lo odias y lo quieres y te enfadas con él y lo castigas a estar sólo en la carpeta más triste de “mis documentos”.

Y afuera brilla el sol, llueve, hace frío, calor, sales, entras, la gente habla contigo, y hasta te ríes sin que se note que te escuece por dentro el archivo de la carpeta triste.

El día que logras poner el primer punto final, sabes que sigue faltando algo. Y mueves errático el cursor por las letras, maldiciendo al ordenador por no saber detectar las constantes vitales de un texto; porque a lo peor te ha salido un texto muerto. Y la única manera de saberlo son los lectores; y cuantos más, mejor.

“Un libro no existe en tanto alguien no lo lea”; lo dice Ana Mª Matute. Y lo que escribe la Matute es verdad.

Y asumes que el archivo guardado en la carpeta triste con su punto al final es un texto que no existe. Porque la Literatura no la hace tanto quien escribe como quien lee. Ese lector que habla con el texto, y le cuenta sus penas, sus alegrías, y que lo mezcla con sus recuerdos, con sus amigos, y lo adapta a su forma, se lo apropia.

Deja de importar lo que el escritor quiso decir y lo que el texto dijo al escritor. Importa lo que siente el lector.

Carmen Martín Gaite confiesa que “Leyendo tesis doctorales y comentarios de amigos sobre mi obra me he enterado de muchas cosas que me explican lo que quise decir, que me regalan otros puntos de vista”.

En manos del lector el texto puede volverse mágico. Vive por su cuenta, habla por su cuenta y va adquiriendo sentidos que el escritor nunca pensó; magia.

Por eso es tan cierto lo que afirma Ana Mª Matute: “[…] nunca nadie lee el mismo libro”.

La lectura es entonces creativa.

Un libro no existe en tanto alguien no lo lea

Y si la lectura es creativa, las diferencias entre escritor y lector se diluyen. Los dos inventan, recrean, imaginan, crean. Y es que todos llevamos por dentro un escritor.

Porque sin narrar es imposible la vida. Lo que nos pasa nos lo contamos a nosotros y a los otros; lo adornamos, fabulamos, metemos bajo una elipsis lo que no queremos saber ni que nadie sepa…

Ya lo dice Carmen Martín Gaite: […]Percha de cuentos somos, pararrayos de cuentos. Unos amigos te llevan a otros, unos cuentos a otros, todo se engancha y enreda. Es literalmente el cuento de nunca acabar. […], los cuentos andan sueltos por la calle. Se trata simplemente de recogerlos o no. […] Todos tenemos mucho cuento y que no falte”.

Escrito por Laura Rivas Arranz
Publicado el Domingo, 11 Mayo 2014
*Laura Rivas es autora de Rompecabezas, ebook que puedes descargar desde aquí.

http://www.literanda.com/el-blog-de-literanda/166-los-libros-que-no-existen