Category Archives: Altres contes

Escrits literaris propis i d’altres autors

La Fabrica

Estàndard

Corría el año…,  no recuerdo lo recuerdo exactamente. Yo era mucho más joven, casi una cría. Un dia al pasar delante del quiosco una imagen atrajo mi atención. Era la imagen de un hombre carbonizado. El periódico colgaba de un cordel y estaba  sujeto por un par de pinzas de madera, como las que usaban en casa para tender la ropa. Aquel periódico acostumbraba a publicar casos de asesinatos, crímenes, estafas y en general sucesos más bien escabrosos, se llamaba El Caso. Unos días mas tarde volví a ver la imagen en el mismo periódico, pero esta vez lo encontré sobre la mesa del comedor. Lo abrí y empecé a pasar las hojas rápidamente, ya que aquella imagen de la portada me producía escalofríos. Lo que no sabía era lo que encontraría en las páginas centrales. Leí toda la noticia, procurando pasar la vista de soslayo sobre las fotografías escabrosas que mostraban varios cuerpos de mujeres carbonizados. Los cuerpos aparecian tendidos en medio de la calle y cubiertos ligeramente por mantas y sabanas que los propios vecinos habian entregado.

Una fábrica textil situada en la calle Navas de Tolosa había sufrido un aparatoso incendio. Al parecer una pequeña chispa, provocada por un cortocircuito  prendió en uno de los carros con madejas de lana que estaban en una de las naves. Nadie se percato hasta que fue muy tarde. El humo negro de la combustión junto con las grandes llamaradas se extendió con rapidez. La única puerta de salida estaba bloqueada por las llamas ya que fue el lugar donde si inicio el voraz incendio. Era un edifico de varias plantas y la fabrica se hallaba en la cuarta. Al parecer el hombre que aparecía en la portada carbonizado, era el propietario de la fábrica. Según explicaron los testigos y los bomberos que acudieron a sofocar el incendio, este hombre había salvado a varias de las trabajadoras de la fábrica, rompiendo varias ventanas para que pudieran salir por ellas con la ayuda de las escaleras de los bomberos. Fueron varias las que se salvaron pero otras perecieron junto con el propietario de la fabrica que se negó a salir hasta que hubiera salido la última de las trabajadoras. El artículo seguía alabando la heroicidad de aquel hombre y el sacrificio que había realizado para salvar a las trabajadoras de su empresa. Con los años se me fue borrando aquel hecho tan escabroso, hasta prácticamente olvidarme de él.

Actualmente por motivos de trabajo me veo en la necesidad de desplazarme por dicha calle y pasar por delante del edificio donde hubo el macabro incendio. Las plantas bajas están ocupadas por diversos bares y tiendas, pero cuando levanto la vista hacia la planta cuarta un escalofrio recorre mi espalda al recordar lo acontecido en el lugar. Por la noche de regreso a casa siento el impulso irrefrenable de alzar la vista. La planta cuarta permanece a oscuras en su totalidad. El resto de las plantas parece que han sido ocupadas por pequeñas empresas y despachos. Algunas tienen luces encendidas y otras permanecen apagadas. Grandes letreros en la fachada anuncian el alquiler de oficinas y despachos.

Read the rest of this entry

Anuncis

Allò que les parets amaguen

Estàndard

Buscàvem un pis per als pares que estigués dins el mateix barri on havien viscut sempre. El que ocupaven aleshores on havien viscut durant més de quaranta anys, no reunia les condicions d’habitabilitat per un matrimoni gran de setanta anys. Finalment varem trobar un molt semblant al que  vivien. També era un pis antic. Només entrar a l’escala el primer dia que el varem visitar vaig tenir una bona vibració. Els esglaons de granit estaven en molt bones condicions, la barana  i la porta d’entrada al pis de fusta de roure barnisada i amb la seva mirilla i agafador durats, donaven impressió de categoria social, en comparació amb l’antic pis. Però quan varem entrar aquella bona impressió va desaparèixer.

El pis feia molts anys que estava buit. Segons ens va explicar el venedor. El propietari de la finca havia viscut allà i tenia la resta de pisos llogats. Quan va morir sense dona i sense fills, va deixar la finca en herència a una neboda, única família que tenia i aquesta com que vivia a l’estranger ho primer que va fer, va ser  posar els pisos buits a la venda, recollir els diners i tornar-se cap a França.

Hi havia dos dits de pols tapant les rajoles, semblava que caminàvem per una catifa. A mida que anàvem veient la disposició de les habitacions: la sala i alcova, una habitació gran i una de més petita, el menjador la cuina, la galeria, el balco… Hi havia un petit quarto de bany amb mitja banyera i un lavabo on segurament havia estat un altre habitació petita. Era la mateixa distribució que el pis on vivien i la mala impressió va desaparèixer.

El venedor va apartar amb el peu la pols que tapava el terra i va deixar al descobert al dibuix d’unes rajoles precioses. Totes les habitacions tenien rajoles amb dibuixos geomètrics diferents amb l’aparença d’una catifa. A mida que el temps passava, semblava que la casa ens donava la benvinguda. S’haurien de fer algunes obres, sobretot a la cuina que encara conservava la immensa campana d’obra, la pica de marbre i els fogons de l’antiga cuina econòmica, però principalment s’hauria de tirar l’embà que separava la cuina i la galeria i fer una sola peça, ja que la cuina era de dimensions molt reduïdes. I ens el varem quedar. Read the rest of this entry

El regreso

Estàndard

Habían transcurrido muchos años desde que mis padres nos llevaban a veranear al camping La Ballena Alegre de Castelldefels. Y ahora me encontraba de nuevo, instalada en un móbil home de segunda mano con mi familia en aquel mismo lugar que tan malos recuerdos me traía.

Era final de temporada y habíamos quedado con unos amigos para celebrar la castañada o mejor dicho, la fiesta de Halloween. Había muy pocas roulotte en el camping. Y de nuevo volvió a ocurrir. La vi de nuevo y me causó el mismo terror que la primera vez. Aquella noche,  mi hijo mayor  había salido a tomar unas copas con sus amigos al pueblo que se hallaba a poca distancia del camping. Estábamos ya acostados, cuando sentí un aliento cálido  sobre mi rostro y una respiración entrecortado.  Abrí los ojos sobresaltada y vi a mi hijo pequeño de pie, frente a mí, mirándome fijamente. Quería hablarme, pero las palabras no salían de su boca.

¿Qué ocurre? –le pregunté

-Mama ahí afuera hay una mujer que no toca con los pies el suelo.

Me levante rapidamente y mire por la ventana por la que mi hijo decía haber visto a la mujer, pero no vi a nadie.

-Mama, te juro que la he visto – exclamó mi hijo, todavía con el rostro desencajado.

-Flotaba en el aire y parecía que iba sin ropa, pero no se movía. Estaba mirándome fijamente .

Yo sabía que no mentía,  porque ya había visto aquella mujer en otra ocasión. Read the rest of this entry

Animales irracionales

Estàndard

Gloria Luque, inspectora de policía se lavo la cara después de haber vaciado previamente el contenido de su estomago en el cuarto de baño. Se hallaba en la habitación 507 del recién estrenado hotel Arts de Barcelona, uno de los más lujosos de la ciudad. No era su primer cadáver, pero nunca hasta entonces había contemplado tanta saña en un cuerpo humano. En la cama yacía una mujer joven y hermosa. Quien cometió aquel crimen, tenia un cierto grado de afectividad con la víctima, ya que había respetado su rostro. Su melena ondulada de color castaño  claro enmarcaba  una boca de labios finos que esbozaban una mueca grotesca. Sus ojos almendrados de color ámbar miraban sin ver.

En la habitación continua su ayudante junto con dos policías custodiaba a una mujer de nacionalidad norteamérica de unos 50 años,  su nombre Arabell Mulls y en sus brazos sostenía el cadáver de un pequeño yorkshire. Su ropa impregnada de sangre no dejaba lugar a dudas sobre lo que había acontecido en aquella habitación. El caso no seria difícil de resolver para la inspectora Luque.

Atravesaron las calles de la ciudad, desde el puerto deportivo olímpico recién construido hasta la comisaría de policía de Via Layetana. La ciudad se hallaba sumergida en una vorágine de obras que debían finalizar en el plazo breve de un mes para la inauguración de los Juegos Olímpicos. Justo una semana antes una lluvia torrencial cayó sobre la ciudad, dejando al descubierto los fallos de unas obras hechas en un plazo tan corto de tiempo.

Y ya en la comisaria Arabell Mulls, hizo la declaración de los hechos acontecidos en la habitación 507 del Hotel Arts. Read the rest of this entry

Un saludo brujas!

Estàndard

Pero era el día de las brujas hace algunos siglos, porque era el día en que las brujas hacían su reunión anual, el Aquelarre, y afianzaban su compromiso y servicio al demonio. Eso es lo que nos hicieron creer a todas desde muy pequeñas, pero no, estas mujeres se reunían para seguir haciendo lo que las mujeres hacemos hoy día, reunirnos con el fin de luchar contra el machismo, el sexismo y todo aquello que origine odio y violencia hacia las mujeres. Los aquelarres eran pactos políticos entre mujeres, pactos para subsistir a la violencia cotidiana, pactos para seguir luchando unidas.

A las brujas no las quemaron por malas, las quemaron por inteligentes, por rebeldes, por libres. Por querer ser parte de la historia. Por adquirir conocimientos que estaban reservados solo a los hombres. Por practicar abortos. Por no enmarcarse en la “belleza” impuesta por la mirada masculina. Por leer libros, por escribirlos, por enseñar. Por soñar con revoluciones en donde todas las mujeres consiguieran lo que ahora no tienen. Las quemaron por sabias, las quemaron porque se resistieron a ser violadas, porque no atracaron el chantaje, porque no las pudieron comprar. Les quitaron la vida porque ellas posibilitaban que otras mujeres vivieran, por fin, como querían. Por ayudar a otras mujeres a ser libres. Las quemaron por lesbianas, por amenazar al sistema que te convierte en reproductor del sistema. Las exterminaron por amarse entre ellas y por amar a todas.

Read the rest of this entry

La Playa

Estàndard

Vengo de una tierra reseca y agrietada donde solo crecen matojos y espinos, donde el agua navega a quinientos metros bajo tierra y su consumo se realiza con un cuentagotas.  Llegue a esta ciudad,  hace muchos años, para poder ganarme la vida  y  dejar de sentirme como una esclava en una fábrica de conservas. También aquí tuve que luchar para abrirme camino, pero logre con los años tener mi propio negocio, formar una familia i ver crecer a mi nieta.

Este año he cumplido 60 años y mi hija quiso celebrarlo regalándome un viaje. Era una sorpresa. Yo no podía saber el lugar donde íbamos. Así que un buen día se presenta ella su marido y mi nieta y me dicen que prepare la maleta que nos vamos.  El viaje lo hicimos en su coche –creo que se llama “un todoterreno”-  amplio y cómodo. Yo iba detrás con mi nieta que viajaba en su silleta adaptada. Fue una delicia de viaje- Cantando, explicando cuentos, dando alguna cabezada. Y finalmente llegamos.

No me dijeron nada, ni el sitio donde estábamos ni a donde íbamos a ir andando porque no podíamos llegar con el coche. Delante solo se veía una gran extensión de terreno cubierta de un manto frondoso de verde hierba con el cielo al fondo, como un gran decorado. Mi yerno se quedo con la pequeña  y mi hija cogiéndome del brazo me llevo hasta el borde del precipicio. A medida que nos acercábamos fui descubriendo el mar que lamia los acantilados y acariciaba la playa que se hallaba a nuestros pies.  Nunca había visto el mar y nunca había pisado una playa. Sin poder contenerme, llore de emoción ante tanta grandeza.

Bajamos por unas escaleras muy rudimentarias de madera por la ladera del acantilado. A medida que íbamos bajando fui descubriendo un paisaje maravilloso, que nunca imagine que pudiera existir. Le erosión del viento y del agua había tallado la piedra dándole unas formas singulares, abriendo grutas y caminos de piedra en sus laderas. Finalmente llegamos a pie de playa. Mi hija me hizo quitar los zapatos para que pisara la arena y así nos acercamos hacia donde rompían  las olas.

Mis ojos seguían desprendiendo lágrimas delante de aquel espectáculo que me ofrecía la naturaleza. Espectáculo que yo había conocido solamente a través de las palabras de los poetas  ó vislumbrado a través de las  imágenes enlatadas ó  retazos de pinturas. Y ahora estaba delante de mi. Aquella inmensidad hizo que me sintiera ebria. Sentí miedo  y sin embargo no podía apartar la mirada delante de tanta belleza en libertad. Y mis pies lentamente empezaron a adentrarse en la blanca espuma que bañaba la arena.

 

Rosa C.L

Sept 2017