Category Archives: Altres contes

Escrits literaris propis i d’altres autors

Un altre Sant Jordi

Estàndard

Hi havia una vegada…

Aquest cop li donarem una volta a la història com quan donem la volta a un mitjó i la mirarem amb un altre prisma.

Al regne de Capadòcia hi havia un drac que tenia atemorida a tota la població. Per satisfer la seva fam, els camperols li donaven cada dia dos xais, per tal de que deixes d’atacar les ciutats i les vil·les del regne. Però quan els animals van començar a disminuir, van decidir enviar cada dia una persona -escollida per sorteig- i un xai. La família que patia la pèrdua d’un membre, devorada per el drac, rebia  per compensar,  un munt de monedes.

Però un dia el poble es va cansar de que sempre eren els camperols els que tenien que patir la pèrdua d’un membre de les seves famílies i en canvi no s’enviava mai a algun membre de la família del rei, per calmar la fam del drac. A partir d’aquell dia la família del rei també va entrar a formar part del sorteig.

Al cap del temps en el sorteig li va tocar a la filla del rei anar a la cova del drac amb un xai per tal de tenir a la bestia ben tipa i tranquil·la . En arribar al cau del drac, la princesa es va trobar amb un cavaller anomenat George, que es va oferir a lluitar per salvar-la d’aquella mort tan horripilant.

Malauradament el cavaller no se’n va sortir i el drac se’l va cruspir tot sencer, sense deixar ni una engruna de la seva armadura- Això va provocar que tingues un tall de digestió i en poques hores la va petar.

El rei i els camperols agraïts al sacrifici que havia realitzat el cavaller van organitzar un concurs de roses i un aplec de trobadors per cantar i lloar la seva gesta. Vet aquí l’origen de la diada del cavaller George.

 

Rosa C.L.

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Cuestión de pelos

Estàndard
Cuestión de pelos

Maribel, emigrante andaluza, llego a Barcelona con nueve años de la mano de sus padres y hermanos. Corría el año 1953.  Se instalaron en el Guinardo, un barrio de autoconstrucción que acogía a todas aquellas familias que llegaban en busca de una vida mejor para sus hijos que la que habían tenido ellos, trabajando para el cacique del pueblo. Maribel estudia magisterio en la Autonoma de Bellaterra

Julián es estudiante de derecho en la UAB, tiene veinte años y es hijo de un diputado de Alianza Popular, que se pasa la mitad del año viviendo con su querida en Madrid por cuestiones de trabajo. Su madre una señora de la burguesía catalana acude a misa diaria y después se reúne con sus amigas en el Club de Golf de la Diagonal, para jugar unas partidas de brich  mientras se toma media docena de gin tonics.

 Cada mañana suben al mismo vagón de los Ferrocarriles Catalanes que los lleva a Bellaterra, pero al llegar al final del recorrido sus caminos se bifurcan. Ella estudia magisterio en la facultad de Ciencias de la Educación y él estudia en la facultad de Derecho. A pesar de tenerlo todo en contra se liaron. Los amigos no se explicaban cómo era posible aquella relación. Lo que ellos no sabían era que a pesar de los pesares Maribel y Julián se habían enamorado.

No les importa la diferencia de clase social a la que pertenece cada uno de ellos, ni el qué dirán las familias o los amigos. Todo aquello es secundario. Solo importa lo que ellos quieren. Y ellos quieren estar siempre juntos.

Ella está afiliada al PSUC y el milita en Alianza Popular, pero entre ellos nunca hablan de política. Ella fuma Ducados y el Winston. Acuden a las manifestaciones por separado. Cada uno con los suyos. Si deciden ir al cine, cada vez escoge uno de ellos la película.

Ayer Maribel fue la encargada de decidir el cine y la película que iban a ver.  La escogida ha sido una película de Bergman en la Filmoteca: “Gritos y susurros”. Julián, casi se duerme si no llega a ser por los comentarios que le va susurrando Maribel al oído.  La semana próxima Julián ya tiene encargada la película que cogerán en el video: “Impacto súbito” con Clint Eastwood y Sondra Locke. Los amigos no se explicaban cómo es posible seguir manteniendo aquella relación, después de casi un año de salir juntos.

Ahora han decidido vivir juntos. Han cogido un pequeño ático reformado. Es pequeño, pero suficiente para ellos: un dormitorio, cocina americana, cuarto de baño y una gran terraza donde tomar el sol y organizar cenas –por turnos- con los amigos de uno y después con los amigos del otro.

Hoy han quedado en el Parque de la Ciudadela. Es su primer aniversario. Van a hacerse un regalo sorpresa. Julián ha comprado un cachorro de pastor alemán para regalárselo a Maribel.  Se encuentran delante de la cascada. Cada uno de ellos lleva una bolsa. Julián abre la suya y aparece la cabecita del pequeño Rex.  Maribel da un salto y se aparta.

­-¿No tendrás miedo a los perros? –pregunta con extrañeza Julián

-Lo siento Julián,  los perros no me gustan. –responde Maribel mientras abre lentamente su bolsa.

Julián se acerca, no ve nada.  Acaba abriendo del todo la cremallera que todavía cierra parte de la abertura de la bolsa. Dentro hay una pequeña bola de pelo negro. Solo sus brillantes ojos delatan la presencia de un felino. Al momento Julián empieza a estornudar y a toser. Le lloran los ojos. Sus manos se han llenado de un sarpullido. Tiene alergia mortal a los gatos.

Ninguno de los dos quiso desprenderse de su pequeña mascota. Se siguen encontrando cada mañana en los Ferrocarriles Catalanes, camino de Bellaterra, se saludan y se hablan lo justo. Al llegar al campus sus caminos se bifurcan. Los amigos no se explican como dos personas que se querían hasta el infinito y mucho más se han separado por una cuestión de pelos.

Rosa C.L.

La Fabrica

Estàndard

Corría el año…,  no lo recuerdo exactamente. Yo era mucho más joven, casi una cría. Un dia al pasar delante del quiosco una imagen atrajo mi atención. Era la imagen de un hombre carbonizado. El periódico colgaba de un cordel y estaba  sujeto por un par de pinzas de madera, como las que usaban en casa para tender la ropa. Aquel periódico acostumbraba a publicar casos de asesinatos, crímenes, estafas y en general sucesos más bien escabrosos, se llamaba El Caso. Unos días mas tarde volví a ver la imagen en el mismo periódico, pero esta vez lo encontré sobre la mesa del comedor. Lo abrí y empecé a pasar las hojas rápidamente, ya que aquella imagen de la portada me producía escalofríos. Lo que no sabía era lo que encontraría en las páginas centrales. Leí toda la noticia, procurando pasar la vista de soslayo sobre las fotografías escabrosas que mostraban varios cuerpos de mujeres carbonizados. Los cuerpos aparecian tendidos en medio de la calle y cubiertos ligeramente por mantas y sabanas que los propios vecinos habian entregado.

Una fábrica textil situada en la calle Navas de Tolosa había sufrido un aparatoso incendio. Al parecer una pequeña chispa, provocada por un cortocircuito  prendió en uno de los carros con madejas de lana que estaban en una de las naves. Nadie se percato hasta que fue muy tarde. El humo negro de la combustión junto con las grandes llamaradas se extendió con rapidez. La única puerta de salida estaba bloqueada por las llamas ya que fue el lugar donde si inicio el voraz incendio. Era un edifico de varias plantas y la fabrica se hallaba en la cuarta. Al parecer el hombre que aparecía en la portada carbonizado, era el propietario de la fábrica. Según explicaron los testigos y los bomberos que acudieron a sofocar el incendio, este hombre había salvado a varias de las trabajadoras de la fábrica, rompiendo varias ventanas para que pudieran salir por ellas con la ayuda de las escaleras de los bomberos. Fueron varias las que se salvaron pero otras perecieron junto con el propietario de la fabrica que se negó a salir hasta que hubiera salido la última de las trabajadoras. El artículo seguía alabando la heroicidad de aquel hombre y el sacrificio que había realizado para salvar a las trabajadoras de su empresa. Con los años se me fue borrando aquel hecho tan escabroso, hasta prácticamente olvidarme de él.

Actualmente por motivos de trabajo me veo en la necesidad de desplazarme por dicha calle y pasar por delante del edificio donde hubo el macabro incendio. Las plantas bajas están ocupadas por diversos bares y tiendas, pero cuando levanto la vista hacia la planta cuarta un escalofrio recorre mi espalda al recordar lo acontecido en el lugar. Por la noche de regreso a casa siento el impulso irrefrenable de alzar la vista. La planta cuarta permanece a oscuras en su totalidad. El resto de las plantas parece que han sido ocupadas por pequeñas empresas y despachos. Algunas tienen luces encendidas y otras permanecen apagadas. Grandes letreros en la fachada anuncian el alquiler de oficinas y despachos.

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Allò que les parets amaguen

Estàndard

Buscàvem un pis per als pares que estigués dins el mateix barri on havien viscut sempre. El que ocupaven aleshores on havien viscut durant més de quaranta anys, no reunia les condicions d’habitabilitat per un matrimoni gran de setanta anys. Finalment varem trobar un molt semblant al que  vivien. També era un pis antic. Només entrar a l’escala el primer dia que el varem visitar vaig tenir una bona vibració. Els esglaons de granit estaven en molt bones condicions, la barana  i la porta d’entrada al pis de fusta de roure barnisada i amb la seva mirilla i agafador durats, donaven impressió de categoria social, en comparació amb l’antic pis. Però quan varem entrar aquella bona impressió va desaparèixer.

El pis feia molts anys que estava buit. Segons ens va explicar el venedor. El propietari de la finca havia viscut allà i tenia la resta de pisos llogats. Quan va morir sense dona i sense fills, va deixar la finca en herència a una neboda, única família que tenia i aquesta com que vivia a l’estranger ho primer que va fer, va ser  posar els pisos buits a la venda, recollir els diners i tornar-se cap a França.

Hi havia dos dits de pols tapant les rajoles, semblava que caminàvem per una catifa. A mida que anàvem veient la disposició de les habitacions: la sala i alcova, una habitació gran i una de més petita, el menjador la cuina, la galeria, el balco… Hi havia un petit quarto de bany amb mitja banyera i un lavabo on segurament havia estat un altre habitació petita. Era la mateixa distribució que el pis on vivien i la mala impressió va desaparèixer.

El venedor va apartar amb el peu la pols que tapava el terra i va deixar al descobert al dibuix d’unes rajoles precioses. Totes les habitacions tenien rajoles amb dibuixos geomètrics diferents amb l’aparença d’una catifa. A mida que el temps passava, semblava que la casa ens donava la benvinguda. S’haurien de fer algunes obres, sobretot a la cuina que encara conservava la immensa campana d’obra, la pica de marbre i els fogons de l’antiga cuina econòmica, però principalment s’hauria de tirar l’embà que separava la cuina i la galeria i fer una sola peça, ja que la cuina era de dimensions molt reduïdes. I ens el varem quedar. Read the rest of this entry

El regreso

Estàndard

Habían transcurrido muchos años desde que mis padres nos llevaban a veranear al camping La Ballena Alegre de Castelldefels. Y ahora me encontraba de nuevo, instalada en un móbil home de segunda mano con mi familia en aquel mismo lugar que tan malos recuerdos me traía.

Era final de temporada y habíamos quedado con unos amigos para celebrar la castañada o mejor dicho, la fiesta de Halloween. Había muy pocas roulotte en el camping. Y de nuevo volvió a ocurrir. La vi de nuevo y me causó el mismo terror que la primera vez. Aquella noche,  mi hijo mayor  había salido a tomar unas copas con sus amigos al pueblo que se hallaba a poca distancia del camping. Estábamos ya acostados, cuando sentí un aliento cálido  sobre mi rostro y una respiración entrecortado.  Abrí los ojos sobresaltada y vi a mi hijo pequeño de pie, frente a mí, mirándome fijamente. Quería hablarme, pero las palabras no salían de su boca.

¿Qué ocurre? –le pregunté

-Mama ahí afuera hay una mujer que no toca con los pies el suelo.

Me levante rapidamente y mire por la ventana por la que mi hijo decía haber visto a la mujer, pero no vi a nadie.

-Mama, te juro que la he visto – exclamó mi hijo, todavía con el rostro desencajado.

-Flotaba en el aire y parecía que iba sin ropa, pero no se movía. Estaba mirándome fijamente .

Yo sabía que no mentía,  porque ya había visto aquella mujer en otra ocasión. Read the rest of this entry

Animales irracionales

Estàndard

Gloria Luque, inspectora de policía se lavo la cara después de haber vaciado previamente el contenido de su estomago en el cuarto de baño. Se hallaba en la habitación 507 del recién estrenado hotel Arts de Barcelona, uno de los más lujosos de la ciudad. No era su primer cadáver, pero nunca hasta entonces había contemplado tanta saña en un cuerpo humano. En la cama yacía una mujer joven y hermosa. Quien cometió aquel crimen, tenia un cierto grado de afectividad con la víctima, ya que había respetado su rostro. Su melena ondulada de color castaño  claro enmarcaba  una boca de labios finos que esbozaban una mueca grotesca. Sus ojos almendrados de color ámbar miraban sin ver.

En la habitación continua su ayudante junto con dos policías custodiaba a una mujer de nacionalidad norteamérica de unos 50 años,  su nombre Arabell Mulls y en sus brazos sostenía el cadáver de un pequeño yorkshire. Su ropa impregnada de sangre no dejaba lugar a dudas sobre lo que había acontecido en aquella habitación. El caso no seria difícil de resolver para la inspectora Luque.

Atravesaron las calles de la ciudad, desde el puerto deportivo olímpico recién construido hasta la comisaría de policía de Via Layetana. La ciudad se hallaba sumergida en una vorágine de obras que debían finalizar en el plazo breve de un mes para la inauguración de los Juegos Olímpicos. Justo una semana antes una lluvia torrencial cayó sobre la ciudad, dejando al descubierto los fallos de unas obras hechas en un plazo tan corto de tiempo.

Y ya en la comisaria Arabell Mulls, hizo la declaración de los hechos acontecidos en la habitación 507 del Hotel Arts. Read the rest of this entry