El hombre de papel

Estàndard

Las primeras estrellas empezaban a brillar en el tapiz celeste. Con más intensidad unas que otras, con parpadeos luminosos o quietas e inamovibles, azules, amarillas, naranjas o blancas…El reloj sin agujas marcaba los segundos, minutos y las horas en silencio. Una gruesa cadena dorada de eslabones, pendía de una argolla.

Juego de cartas DIXIT

Mientras el tapiz celeste se iluminaba, el hombre de papel encamino lentamente sus pasos hacia un destino incierto. La fragilidad de su cuerpo –no era más que simples hojas de papel superpuestas unas sobre otras- no le permitía avanzar más rápidamente- De pronto una suave brisa empezó a mover las hojas de los árboles y  también las hojas del hombre de papel. Se fueron desprendiendo poco a poco y se quedaron revoloteando a su alrededor, como blancas palomas que no encuentran el palomar de donde han iniciado el vuelo. Una gran nube negra empezó a formarse en lo alto del firmamento tachonado de estrellas y lentamente fueron apagándose sus luces. Y el hombre de papel se perdió en la oscura noche.

Al amanecer, el campesino salió como todas las mañanas a cuidar su pequeño huerto. Asombrado descubrió que aquella noche había pasado algún hecho extraordinario, ya que las hojas de las lechugas, de las acelgas de las coles, de los calabacines…. habían crecido extraordinariamente. Y no solo esto. Todas las hortalizas y los árboles frutales habían empezado a dar sus frutos. Comprobó que aunque prematuramente y fuera de la época en que debían haber asomado y madurado, todos ellos estaban a punto para su recolección y al igual que las hojas sus medidas superaban su tamaño natural, aunque nada de lo que estaba pasando se podía considerar natural. 

Entre los frutos y hortalizas que recogió, una en especial le llamo la atención. Era un gran pimiento colorado con forma de corazón humano. Tanto le gusto su forma, que fue incapaz de cocinarlo. En su lugar decidió guardarlo en un plato de porcelana blanca y cubrirlo con una urna de cristal, para así, mantenerlo el mayor tiempo posible en su estado natural. Pasaron los días y las semanas y el pimiento colorado, seguía guardando la frescura del primer día en que lo recogió de su pequeño huerto. Pero a partir del tercer mes, comprobó que el pimiento colorado iba perdiendo su consistencia. El color rojo se fue convirtiendo en un color anaranjado con vetas rojas que lo cruzaban de arriba abajo. Comprobó como iba disminuyendo su tamaño. No sabía qué hacer. ¿Seguir guardándolo? ¿Paraqué? Ya no era aquel fruto tan grande, hermoso y curioso que había despertado su interés. ¿Comérselo? La verdad es que seguía manteniendo aquella forma curiosa de corazón humano y no le apetecía mucho el tener que cocinarlo y comérselo.

Mientras estaba inmerso en sus cavilaciones, alguien llamo a la puerta. Abrió y vio ante si lo que quedaba del hombre de papel. Sus hojas seguían desprendiéndose lentamente y un remolino le seguía permanentemente allá donde fuera. Miro al campesino con sus ojos de tinta y de la línea que formaba sus labios salió una sola palabra: corazón.

Rosa C.L.

Abril 2021

Un conte gore que comença pel final: El Tomas i la Tomaseta

Estàndard


Capítol I

Mossèn Xavier Maspons, va entrar a la vicaria per canviar-se la sotana amb la qual havia celebrat la seva primera missa. De la porta del vell armari regalimava un líquid espès i fosc. Va obrir la porta, i un cos ensangonat, va caure-l’hi a sobre, fent que perdés l’equilibri i caient els dos cossos, a terra. Per fi apareixia el cos d’en Tomàs el de Can Calbot.

Feia setmanes que se’l buscava per tota la comarca de La Garrotxa. La seva dona, la Tomaseta de Can Xiulet, havia denunciat la seva desaparició a la caserna de la Guàrdia Civil. Feia tres nits que no apareixia per casa. Algun cop s’havia quedat a dormir a la borda quan pujava a donar una ullada al bestiar, però sempre baixava de bon matí. Segur que haurà patit algun accident –deia la Tomaseta, al sergent de la benemèrita. Van enviar una patrulla dalt de la muntanya, fins a la borda del Tomàs, però encara que es veia que havia dormit algú en el vell llit de fusta i barrots, el Tomàs no va aparèixer. I tampoc el van trobar amb el bestiar.

La gent del poble i la dels masos de la comarca, van organitzar batudes durant dies i fins i tot la Guàrdia Civil, va demanar un helicòpter per fer batudes, per buscar entre els penya-segats de difícil accés a peu pla. Res. Semblava que el Tomàs, se l’havia engolit la terra.

Capítol  II

El Tomàs feia temps que estava murri. La Tomaseta –la seva dona- no sabia que era allò que tant l’amoïnava. Per molt que li preguntava, ell no badava boca. Només bufava.

Cada cop li pagaven menys diners per la llet de les cabres i cada cop havia de pagar més diners pel farratge, per la gasolina del camió i pel veterinari. El Tomàs havia demanat un préstec al banc, per fer front als deutes que arrossegava des de feia temps, però li van denegar. El gerent del banc no va voler saber res de fer un nou préstec, sense que abans no hagués tornat el que havia demanat per pagar el camió.

Finalment, els diners li havia prestat un conegut del seu cunyat el Miquelet de Can Xiulet. A canvi del préstec havia cedit l’escriptura de casa seva, el mas de Can Calbot. Però tampoc va poder fer front a aquest últim préstec.

Veient que tot el seu món s’enfonsava, va fer un últim tracte amb el Carrasco, l’amic del seu cunyat, un home amb un historial a les seves espatlles, que Déu n’hi do! Tan  desesperat estava el Tomàs que va demanar que el matessin, així, la Tomaseta podria cobrar, l’assegurança de vida que havia hagut de contractar en demanar el primer crèdit al banc. Amb aquests diners, podria tornar el préstec al banc, pagar el préstec del Carrasco i recuperar l’escriptura del mas i encara quedaria una bona quantitat, per pagar-l’hi una comissió per la feina feta.

Capítol III

Però hi havia una condició. La seva mort havia de ser un “assassinat”, és a dir, no podia ser d’un accident de trànsit o un accident laboral –com per exemple, despenyar-se pel penya-segat- perquè corria el risc de no “morir” i queda tan sols malferit i amb aquestes condicions no cobrava l’assegurança.

Tan sols quedava acabar de polir un petit detall. El cadàver havia d’aparèixer, el dimarts següent del dia de la Pasqua Florida, perquè la Tomaseta pogués cobrar la totalitat de l’assegurança. Així estava estipulat en el contracte.

Després de llevar-l’hi la vida, el van mantenir durant dues setmanes en un congelador industrial de l’escorxador de Matadepera, on treballava el cunyat d’en Tomàs. El diumenge al vespre van traslladar el cadàver fins al poble i van entrar a l’església transportant el cos entre dos homes, arrossegant els peus, com si fos un borratxo. Allà mateix li van tallar el cap i se’l van emportar per tal de fer-li-ho desaparèixer més tard.

Mai sabre, perquè van escollir l’església per deixar el cos d’en Tomàs. Més tard vaig saber, que aquell dia mossèn Xavier Maspons, va penjar la sotana.

FI

Rosa C.L.

Abril 2021

¿Donde están las heroínas de los comics?

Estàndard

Ediciones B Characters - Comic Vine

Pienso y recapacito sobre los héroes de mi infancia y juventud. Són los años 60 y los comics que guardo en el cajón de la cómoda son del Capitán Trueno, Jabato, Superman -más tarde aparecerán Tintín i Conan el Bárbaro, aunque me aficione más a Conan que a Tintín-. También me leía los tebeos o cómics de Hazañas Bélicas que mi padre compraba y los de Esther, Azucena, Claro de Luna… pero claro estas no son heroínas. Sigo recapacitando y solo encuentro a Sigrid princesa vikinga que vive en Thule, compañera y eterna prometida del Capitán Trueno y a Claudia, compañera del Jabato.

Sigrid és la dama del Capitán Trueno, todo caballero ha de tener una dama, aunque si no recuerdo mal siempre acaba perdiéndola y teniendo que ir a buscarla. Los villanos siempre acaban raptándola para pedir rescate o para dar captura al héroe del cómic. Pero Sigrid es algo más que su dama. Sigrid es una belleza nórdica, con una larga cabellera rubia, esbelta y en más de una ocasión tiene que intervenir para salvar a su héroe y a sus amigos. Ella es la reina de la isla de Thule y su padre adoptivo és Ragnar Loghbroth. Sigrid no és la típica dama que pacientemente aguarda en el balcón de su palacio o castillo el retorno de su amado, sino que por el contrario acompaña en diversas aventuras al trió protagonista formado por el Capitán Trueno, Crispín y Goliat, convirtiendo el trió en cuarteto  y salvando en más de una ocasión al resto de los compañeros de aventuras (algo impensable en los años en que nació el Capitán Trueno), aunque siempre permaneció como la eterna novia del Capitán Trueno ya que mantenía su amor y fidelidad sin haber llegado a casarse.

Claudia és una joven patricia romana, hija de un senador, que había abrazado el cristianismo. No olvidemos que el personaje del Jabato es un ibero, esclavo de los romanos que lo convierten en gladiador, y que tras liderar una revuelta de los gladiadores, escapa y se convierte en un prófugo. Le acompañan en sus aventuras, su amigo Taurus el fortachón del grupo, un leñador ibero como el Jabato que se unirá a èl en su huida, Fideo un enclenque poeta griego que martiriza a Taurus con sus poemas y con su inseparable lira, -y que no dejan de ser un equivalente a los personajes del Capitán Trueno, Goliat y Crispín-. Siguiendo la personalidad marcada por el personaje de Sigrid en El Capitán Trueno, Claudia rompió moldes, ya que nunca se casó con Jabato y nunca se limito a esperar al héroe desde el exilio.

El autor de Sigrid y Claudia, Víctor Mora, es quien les supo dar este aire de heroínas a unos personajes que fácilmente podían haber sido “secundarios”. Mora percibió los incipientes movimientos sociales que impulsaban la liberación de la mujer, por lo que dotó a las féminas de sus obras de una decisión y capacidades de mando muy alejadas de los arquetipos que describían la típica compañera del guerrero, como la china Lin Chin en el Guerrero del Antifaz o Mari, la africana mujer de Batán en El Cachorro. La dama del héroe, Sigrid, llegó a ser la Reina de Thule, país que gobernó con acierto y sin necesidad de tutela masculina. En las aventuras del Capitán Trueno, encontramos muchas más notas distintivas entre el resto de heroínas de la época. Sigrid desea casarse con su héroe, pero sin desatender las obligaciones que conlleva un buen gobierno hacia sus súbditos. Ella siempre regresa a Thule cuando sus responsabilidades hacen que su presencia sea necesaria, dejando de acompañar al héroe en muchas de sus aventuras.

Y estas son mis heroínas de la infancia, dos mujeres que siempre han ido a la par con su compañero.

Rosa C.L.

Març 2021

Santa Coloma de Gramanet i la casa de la tia Rosario o una història de bruixes

Estàndard
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Finals dels cinquanta o principis dels seixanta. Jo devia tenir entre cinc i sis anys. La mateixa edat que té actualment la meva néta, la Berta. Dins de la família, tenia fama de ser molt moguda; és a dir, allò que diríem un tabalot. Exactament igual que la meva néta la Berta. I per què dic això? Doncs la raó és per explicar les similituds que observo entre ella i jo quan tenia la seva edat.

Els caps de setmana ens reuníem amb tots els meus tiets i cosins per fer una sortida. Si la família era de part del pare,  ens trobàvem al berenador de Vallvidrera. Si la família era de part materna ens trobàvem a Santa Coloma de Gramenet, a la casa de la tia Rosario, una de les germanes del meu avi Joan. La casa era una torre de planta baixa amb una gran extensió de terreny que l’envoltava on hi havia, sota d’un parral, una gran taula de pedra amb dos bancs del mateix material on dinàvem l’arròs dels diumenges tota la família.

La canalla corríem tot el dia amunt i avall per les afores de la casa. Estàvem mig assilvestrats. Una sensació de llibertat ens envaïa, mentre els grans jugaven a cartes –normalment els homes- o xerraven de les seves coses –normalment les dones-

Recordo que una de les coses que més m’agradava era entrar a les habitacions i obrir els calaixos de les tauletes de nit, de les calaixeres o dels armaris, per tafanejar les coses que es guardaven dins d’aquells mobles tan grans i tan foscos: un rosari, un bolso negre amb una tanca durada, uns guants, un vano, un mocador per al cap, una mantellina, fotografies antigues de senyors amb grans bigotis i senyores amb vestits llargs i pentinats amb monyos. Fins que m’enxampaven i em feien fora de l’habitació amb un calbot al cap.

Un altre dels meus entreteniments era jugar al pati de darrere de la casa, on hi havia una gran llar de foc on es feien les paelles d’arròs dels diumenges, un vàter, una habitació  de mals endreços, una escala que pujava fins a dalt del terrat i, sota de l’escala, un safareig de pedra i una gran lleixa plena de pots de vidre: flascons de mil formes i colors, grans i petits, plens o mig plens amb líquids, dels que no sabia que contenien.

I el meu joc preferit era anar agafant botelles i botelletes i anar barrejant els diferents fluids que reposaven allà dins. Ara hi afegia una mica d’aigua, ara hi afegia una mica de les cendres de la llar de foc, tot remenant amb un bastonet de fusta o,  si no en tenia cap, feia servir el meu dit índex com si fos una cullereta de remenar el cafè. Em sentia com si fos una petita bruixa fabricant “pòcimes i beuratges màgics” per fer encanteris. Fins que m’enxampaven i em castigaven amb un altre calbot al cap.

I ara us preguntareu a què treu cap explicar tot això i relacionar-ho amb la Berta? Doncs molt fàcil. Resulta que la meva néta, de cinc anys. té les mateixes “inquietuds tafaneres” que jo a la seva edat. Quan ve a casa dels avis, un joc que li agrada molt és fer “líquids màgics” a la cuina. Haig de reconèixer la meva culpa, perquè la vaig iniciar jo en aquest “joc”. Li facilito els materials que necessita: un bol, aigua, colorant i alguns dels pots de vidre que tinc a la cuina amb espècies i que normalment no utilitzo, una mica de bicarbonat, una mica de sal, una mica de sucre, un rajolí d’oli, una mica de farina blanca… i una cullereta de cafè per anar remenant.

Des de molt menuda, li encantava obrir un joier que tinc damunt del tocador, ple de collarets i polseres de bijuteria. Se’ls penjava tots els que podia del coll i quan ja es trobava suficientment engalanada, els que sobraven els anava repartint perquè ens els poséssim nosaltres.

Ah! I abans de marxar a casa seva ha d’obrir i tafanejar dins la meva col·lecció de capsetes que tinc damunt de la lleixa del dormitori amb penjolls i fermalls. No en deixa ni una per obrir. I vet aquí per què he volgut escriure aquest record de la meva infantesa i relacionar les meves entremaliadures amb les de la meva néta. Potser és una casualitat, potser és una qüestió de genètica o potser és que les bruixes ho portem a la sang.

Febrer 2021

El gran apagón

Estàndard

Como cada año con la llegada de la primavera, el abuelo, un viejo profesor retirado, organizaba una excursión con finalidad educativa,  con todos sus nietos. El primer año los llevo al zoo, donde les dio una clase magistral de zoología, al año siguiente los llevo al jardín botánico de la ciudad, donde organizo un juego de pistas para que pudieran conocer el nombre y las características de las plantas y árboles que se encontraban en el lugar.

Este año la actividad estaba centrada en el arte de la pintura. Había leído por internet que en el COSMOGAMIA, se iba a inaugurar una exposición sobre el pintor valenciano, Sorolla y había organizado la actividad con un nuevo juego de pistas, que permitiera a sus nietos recorrer las distintas salas del museo y buscar algún detalle o característica en los cuadros expuestos en la galería.

Pero aquel año, fue el año “del apagon”. Dejo de funcionar todo aquello que estaba relacionado con la electricidad, es decir, prácticamente la vida se paralizo. No hubo excursión al COSMOGAMIA

Aquel año el abuelo los reunió alrededor de la mesa camilla de su salita, encendió el brasero y bajo la tenue luz de las velas se dispuso a recuperar una vieja tradición olvidada.

Con un juego muy especial de cartas, les enseño a crear y a narrar historias relacionadas con las imágenes que las cartas contenían. El juego empezaba escogiendo cada cual una carta del montón que se encontraba disperso sobre la mesa. Las cartas mostraban las bellas y sugerentes imágenes que en ellas se hallaban dibujadas. Una vez hecha la elección, se recogía el resto de las cartas y disponían la carta elegida sobre la mesa.

A continuación, ante el asombro de sus nietos, les entregaba un folio y un bolígrafo BIC de punta fina y les explicaba la segunda parte del juego, que consistía en escoger una, dos, tres o todas las imágenes de las cartas expuestas sobre la mesa, y escribir una narración basada en lo que las imágenes les podían sugerir. Los más pequeños, que no dominaban todavía todos los matices de la palabra escrita, podían  hacerlo de forma verbal. De esta forma fueron surgiendo bellas y fantásticas narraciones que los niños con su inagotable y rica imaginación iban creando- Aquel juego duro todas las noches de todos los viernes de aquel invierno del gran apagón.

Rosa C. L

Gener 2021